Si el SEO se tratara solo de rellenar el código con palabras clave, sería un trabajo mecánico simple. Pero los algoritmos actuales de Google son potentes redes neuronales entrenadas para un objetivo principal: adivinar la Intención del usuario.
La Intención es lo que una persona realmente tiene en mente al escribir una consulta. Y es la base de toda promoción.
Imagina que alguien escribe la palabra "Python". ¿Qué están buscando? ¿Información sobre la serpiente de la jungla? ¿O documentación para el lenguaje de programación para escribir un bot de trading? Google lo averigua a partir del contexto y del comportamiento de millones de otras personas.
Todas las consultas se dividen en tres categorías principales de intención:
¿Cuál es el principal error de los principiantes?
Intentan posicionar una página comercial para una consulta informativa, o viceversa. Si vendes hosting y una persona busca en Google "cómo funciona un servidor", no le ofrezcas una página de precios. El algoritmo detecta la falta de coincidencia de intención y te penaliza.
¿Quieres saber qué quiere Google de una consulta específica? Simplemente escríbela en el buscador y mira el TOP-10. Si ves 10 tiendas online allí, la intención es estrictamente comercial, y un artículo informativo no tiene nada que hacer en esa batalla. El TOP-10 es la "chuleta" abierta de Google, que te dice en texto claro: "Este es el formato de contenido que considero la respuesta ideal a esta consulta."